Aprender a pedir y recibir apoyo

 

 

 

¿Qué haces cuando te sientes desbordada/o y sientes la necesidad de pedir ayuda? ¿La pides? ¿Verbalizas lo que necesitas sin remordimiento o, por el contrario, lo exiges silenciosamente. ¿Te enfadas y te frustras porque nunca llega de la manera que tú sientes que te viene bien?

 

¿Te has planteado alguna vez la diferencia tan abismal que existe entre transitar el camino a la maternidad/paternidad desde la concepción, embarazo, parto y posparto con o sin apoyo?

 

Nos han forjado tan a fuego ese concepto de auto suficiencia, del “yo sola/o mejor”, que cuando realmente todo nuestros poros gritan “necesito ayuda, siento que me hundo” entramos en un espacio trampa donde nos sentimos débiles, vulnerables y fracasadas/os por simplemente concedernos una ventana para recibir apoyo.

 

Para mi uno de los mayores logros que he podido conseguir como mujer y como persona ha sido el aprender a pedir y a recibir apoyo. Aún no lo tengo pulido del todo, pero qué alivio es darme el permiso para escuchar y expresar lo que necesito y cómo lo necesito y observar que mientras más humildemente me desnudo, más apoyo me llega por todas partes.

 

Esto es toda una maestría. Me han llovido palos de muchos colores, me han tachado de egoísta, caprichosa, inmadura, aunque la verdad ya no me afecta, entiendo, porque yo también he crecido con esos valores, que los demás puedan pensar así. Atreverse a mostrarse vulnerable es maravilloso (precisamente donde reside la fuerza interior para mi) y muy liberador. Es más, concederte la opción de buscar apoyo en las personas en las que confías y quieres (o ajenas) y estar preparada/o para recibir un NO (o silencio) como respuesta es ya el master de los masters. Os lo recomiendo.

 

Mucha gente no pide apoyo porque una vez lo pidieron y les salió el tiro por la culata. Y ya está, como nos dolió, pues nos “prometimos” no pedir ayuda nunca más. ¿Te puedo decir una cosa? Si es eso lo que te ha ocurrido, te recomiendo dejar solo una pequeña ventanita para cambiar de idea cuando así lo sientas.

No te desalientes cuando pidas apoyo y no te lo den de la manera exacta que tú tienes en mente. Necesitamos entender que igual esa persona no puede darte un apoyo de calidad porque al igual está removida y pasando por un mal momento también; igual porque no sabe dar apoyo, porque al sentir cierta exigencia de nuestra parte se siente presionada y se retrae. Está en su derecho a decir que no, al igual que es nuestro derecho decir: “me siento a punto de explotar, ¿me ayudarías con x, y o z?”

 

Si no expresas y te conectas con el tipo de apoyo que quieres, ¿cómo van a averiguar los demás qué clase de ayuda quieres?

 

Mujeres, hombres, no nos olvidemos. ¡Estamos gestando a las nuevas generaciones! Un increíble proceso que requiere lo mejor de nosotros para nutrir al bebé en muchos sentidos. Entonces, ¿qué pasa cuando nos encontramos mal físicamente, desconectadas/os de nosotras/os mismas/os, vacías, con problemas de pareja, problemas económicos, o, también cuando queremos celebrar nuestra maternidad, compartir nuestras reflexiones en buena compañía?

 

 

A veces el apoyo, cuando es pedido desde la humildad y el corazón, puede venir de infinidad de maneras. Una caricia de alguien que amas, una tarta casera que una amiga te trae, una mirada amorosa, un “¿quieres que vaya contigo al médico o a la revisión de las x semanas?”, un mensaje de teléfono, un “¿puedes estar un ratito con mi bebé mientras me doy una ducha tranquila?”, un “¿qué comida te apetece que quiero traerte algo rico para tu posparto?”...En fin, multitud de pequeños detalles que nos pueden hacer el día a día más tierno, más dulce.

 

Con capas de apoyo familiares, de amigos, doulas, matronas, grupos de madres etc. es infinitamente más fácil poder dedicarle más tiempo al bebé, ya sea en la gestación o en el posparto. Todos salimos ganando si aprendemos a dar y a recibir de verdad.

 

Las doulas hemos sido formadas para acompañar a las mujeres y su familia desde el máximo respeto a su proceso físico, mental, emocional y espiritual. Podemos ofrecer una calidez y bienestar que nutran a la madre y que la animen a aventurarse en su propio proceso de descubrimiento hacia la maternidad, sin prisas, al ritmo que la madre marque. ¡Es tan hermoso presenciar la sabiduría e inteligencia que surge de cada mujer cuando no hay juicio ni intentos de acelerar las cosas!

 

Y qué decir de las matronas de vocación. Ellas juegan un papel clave aportándonos seguridad, profesionalidad, dulzura y confianza en nuestros cuerpos y en nuestros bebés.

 

Busca apoyo. Rodéate de personas que te hagan sentirte amada/o, valorada/o (no te olvides de amarte tú misma/o primero). Economiza tu energía. Permítete sentir lo que tu cuerpo, tu corazón y tu bebé necesitan cada día y, sobre todo, date el gusto de recibir apoyo sin culpas, por que tú lo vales y tú bebé requiere que mamá y papá se sientan bien por dentro y por fuera para poder entregar lo mejor que hay en ellos.

 

Descansa y deja de exigirte tanto. ¡Eres maravillosa! Y maravilloso.

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