DIETA EMOCIONAL DURANTE EL EMBARAZO

August 15, 2017

Si dejamos por unos minutos de identificarnos con nuestro “Yo” físico y abrimos un espacio a nuestro mundo emocional, podemos observar que los seres humanos somos una maravillosa mezcla, a veces algo compleja, de infinitud de matices que continuamente pululan entre sí resultando en unas experiencias de vida u otras.

 

¿Qué pasa cuando una mujer embarazada y futuro padre ignoran emociones que generan ansiedad, duda, incertidumbre, desconfianza en la pareja o en la vida? ¿Qué pasa cuando hay tristeza, soledad, enfado, Amor estancado en forma de frustración o rabia? Pues pasa que el bebé se va a gestar con todas esas emociones ocultas y, en cierta manera, las va a absorber para asegurarse su propia supervivencia y aligerarle la carga a mamá.

 

Todos tenemos ese bebé interno (a veces activo, a veces dormido- esperando a ser amado y reconocido tal cual nacimos), con lo cual aquí la culpa no sirve de nada. Es más, como la mayoría de los humanos hemos podido sentir estas emociones en el vientre materno, podemos entonces comprender mejor a nuestros bebés.

 

El orden natural de las cosas, del Amor, sería que los padres se hicieran responsables y conscientes, como adultos que son de sus emociones y que se exploraran maneras nuevas de relacionarse consigo mismos y con su bebé. Por ejemplo, una posible manera de comunicarse (desde una intención consciente) con el bebé sería: “Hola bebé, ahora mismo mamá se siente sola y triste, poco apoyada por papá y ahora estoy hecha un lío. Lo que sí sé es que no es tu culpa y que cuando esté lista, encontraré maneras de solucionarlo o pediré ayuda. Deseo tu bien, te amo y yo me encargo. Tu solo ocúpate de crecer y de disfrutar de esta experiencia”.

 

Enfrentarse a nuestros miedos, culpa, dolor, sombra no es nada placentero pero sí muy necesario. Detrás de todas esas emociones hay libertad, entendimiento hacia uno mismo; hay paz. Nos aterra enfrentarnos a nuestro dolor, admitir que nuestra forma de pensar y vivir no nos hace felices e, incluso, nos hace daño.

 

En embarazos donde la madre ha tenido mucha ansiedad, se van a segregar hormonas de estrés (cortisol, adrenalina), hormonas que inhiben el crecimiento y la actividad fetal. Cuando este bebé crezca, si lo que ha experimentado in utero han sido niveles altos de ansiedad, buscará esa ansiedad y atraerá situaciones en su vida que le recuerden a esa sensación uterina (una gran mayoría de nosotros deseamos volver al útero materno para sentir ese calor, esa protección, sentido de pertenencia...).

 

El bebé puede que no distinga si esa ansiedad es buena o mala simplemente lo acepta como experiencia de vida. Eso no significa que no le afecte a lo largo de su primera infancia o de toda su vida.

 

 

 

¿Qué ocurre, por el contrario, cuando una mujer se permite su tiempo para sanar, soltar, reciclar emociones estancadas creando, cada día, un espacio para sentir, Ser, disfrutar y observar los patrones emocionales que dirigen silenciosamente su vida?

Hace algunos días hice un trabajo potente con mi sombra; la ví. Pude observar el estado de negatividad y control en el que estaba sumergida, justo en el principio de mi embarazo. No quería mirar, dolía, quería “matar” a mi terapeuta con tal de no enfrentarme a ese dolor. En cambio, me aventuré y elegí sentir esa angustia (apenas podía respirar); era como si todas las cosas, posibles situaciones a las que temía estuvieran apretando todo mi cuerpo y mi garganta.

Pude mirar al disfraz que no soy y apartarlo de mi vida, observar cuán pequeña me había hecho, sólo por evitar y, en ocasiones, no saber enfrentarme a mis miedos, huir cada vez que aparecían poniéndoles un lacito rosa para disimular.

 

Al despojarme de esa densidad y negatividad, rápidamente me inundó una sensación de relajación profunda. Aún podía sentir como partes de mi cuerpo se habían quedado vacías, esperando a llenarse de una energía amorosa proveniente de mi corazón.

 

Si tu dieta emocional está minada de pensamientos y emociones negativas busca ayuda, sea propia o ajena. Existen multitud de terapias gratuitas y de pago. Hazlo por ti, por el bebé que llevas dentro.

Y si eres padre, lo mismo. Hazlo por ti y tu familia.

 

Este trabajo en pareja es uno de los mayores regalos que se les puede ofrecer a los bebés que se están concibiendo, gestando y naciendo.

 

 

 

Si llevamos 20, 30 o 40 años acostumbrados a tomar un bombón después de comer cada día (pensamiento repetitivo), esas ganas de chocolate no desaparecerán de la noche a la mañana; el hábito desaparece con determinación interna, recordándonos lo que es mejor para nosotros, para nuestro bebé. Esto requiere de paciencia, auto amor, buscar espacios para hacer y sentir las cosas que nos ayuden a cambiar la frecuencia para probar sensaciones nuevas, modelos de pensamiento más armoniosos.

 

 A mi me sirve mucho la respiración, el tapping (EFT), la naturaleza, meditar, visitar a mi kinesólogo holístico, cantar, bailar, escribir, estar con mis animales, asistir a cursos hacia los que me sienta atraída desde el corazón, comunicar a mi pareja cómo me siento realmente, meter los pies en el agua fría del río, recibir Amor de las personas a las que quiero y reír, reír ayuda mucho.

Si no estás satifecho/a con tu vida busca otras opciones. La vida está para que la vivamos, no para que la suframos.

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